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viernes, 11 de septiembre de 2015

Unas letras para mi hermosa Venezziola


Mi pequeña Venecia 

Hace mucho tiempo que no te veía a los ojos, y hoy cuando busqué sostener tu cara solo encontré unas ventanas empañadas de desilusión, dolor y angustia, intento sostener tu brazo pero huyes de mí y reconozco en ese momento que te he fallado por no tener el coraje de darte de voz cuando te silencian de forma tan cruel. Aún así, me acerco más y detallo con horror esos hematomas que tienes por todas partes lo que hace que me congele más de lo normal.

No hay justificación, haz tenido una larga relación tormentosa cuyo resultado es el terrible divorcio de tus hijos. ¡Por favor no llores!, no puedo prometerte que todo estará bien, pero si puedo decirte que aquí estoy y como yo otros que aguardamos con fe y disciplina el despliegue de tus hermosas alas. Yo también tengo miedo y no he parado de llorar por ti.

Voy a confesarte que lo que más me duele es tener que vivirte con aroma a pasado cuando se supone que el presente construye el futuro, cada vez que recuerdo tus hermosas calles, el calor de tu gente, la responsabilidad, educación (...) y esas cosas que hoy solo dan nostalgia. Mis lágrimas de dolor brotan sin control cuando pienso en quienes partieron con tristeza buscando algo mejor e incluso a quienes han muerto esperando algo mejor.

No siempre fue así y soy muy joven para asegurar que antes fue mejor, pero la realidad me aplasta, la violencia, el odio, la apatía, la locura, el egoísmo me hacen sentir que en definitiva no vivimos nuestro mejor momento juntas. Sé que tenemos nuestras diferencias y eso no es malo, alimenta nuestras verdades y expande nuestro mundo tu corazón es muy grande y por ello se me hace imposible dejar de amarte de forma incondicional como lo hago, aunque a veces es materia suicida hacerlo.

Mis antepasados libraron batallas que hoy parecen tan reales y cercanas que a veces siento que vivo en el pasado, muy poco en el presente y no veo nada del futuro. Tu inmenso mar donde transcurrió gran parte de mi niñez, las montañas que hacen tu espalda me ayudan a escalar hasta tocar el cielo, la sabana inmensa que te adorna me hace recordar lo salvaje y atrevida que eres y está selva de cemento donde he escrito lo mejor de mi vida, no logro entender ¿qué hacemos mal?


No quiero perderte jamás, me haz visto crecer y yo te he visto retroceder hasta la intransigencia. Ante esto quiero decirte que en momentos de crisis nacen las mejores oportunidades y yo voy a poner mi granito de arena para que nazcan nuevas oportunidades de tu vientre.

Quiero ver la puerta de embarque llena de todas esas sonrisas que vi desaparecer en vuelos, quiero que paren estas despedidas imprevistas, planeadas, y esas diásporas internacionales que nacen con lo mejor de tus hijos lejos de casa. Perdóname, por no ser suficiente para ti y no ser agradecida, el compromiso que asumo es mantenerme cerca de tu pecho y resguardar tu espalda hasta curar tus profundas heridas.

Mi hermosa Venezuela estoy contigo y juntas vamos a transformarnos al salir de está larga tormenta... Todo se puede y tú me lo haz demostrado desde el día que aprendí a caminar, sonreír, luchar y escribir; me niego a renunciar a ti y al rayito de esperanza que me acompaña en cada copla llanera que escuchó donde menos lo imagino, en cada abrazo que recibo de mi familia nacida y criada en tierra de gracia y en cada paisaje que descubro al recorrer tu cuerpo... Te amo y no pienso renunciar a ti. 


A esta hija que viste nacer JAFH




sábado, 28 de marzo de 2015

El mejor oficio del mundo

Mi nombre es Jiuangrid Figueroa y ejerzo el mejor oficio del mundo desde hace tres maravillosos años, afortunadamente, conozco de muchos colegas que llevan años en esto y siempre tienen un consejo debajo del teclado para mí. De este lado del mundo, las letras son vida, las historias son alimento, las fotografías son sueños y los libros son cápsulas de realidad de los cuales no cualquiera puede escapar. 

De este lado del mundo resulta  fascinante sentirte identificado con el nacionalismo y profesionalismo de  Renny Ottolina , quitarme el sombrero frente a Nellie Bly, aplaudir las sabias palabras de Gabriel García Marquéz , visualizar con nostalgia las letras de Arturo Uslar Pietri, aplaudir la obra de Ryszard Kapuscinki y darle infinitas gracias a Johannes Gutenberg por el invento que más tardes nos permitió acceder a una profesión. De este lado del mundo hemos cambiado máquinas de escribir por teclados y pantallas táctiles, fuentes anónimas por declaraciones mediáticas y pasamos de ir y venir a una redacción a editar desde nuestro celulares la noticia del día. Mi nombre es Jiuangrid Figueroa y yo soy Periodista. 



Soy una pichona dentro de la  profesión  más antigua del mundo, una de las más demandadas y una de las más difíciles de ejercer en tiempo de silencio y globalización, donde todos quieren hablar sin leerse ni escucharse primero. Yo estoy creciendo en un momento de metamorfosis donde nosotros los comunicadores lidiamos con el hecho, la historia, la aprobación, la publicación, las mentiras y las verdades, las marcadas tendencias de líneas editoriales y la constante guerra en contra de la propagación de rumores con la era digital (mucho de lo viejo para lo nuevo). 

Muchas de las personas que conozco se sorprenden y yo me sorprendo de ellas, porque tienen un marcado estereotipo de lo que "debe" ser un periodista. Algunas de esos paradigmas son: 

1. Somos enemigos de todos los gobiernos de turno (generamos las agendas negras).
2. Conocemos todo, nada se nos escapa de las manos. 
3. La malquerida objetividad (que dolor de cabeza). 
4. Dominamos los secretos del mundo ( ¿De verdad?). 

Con honestidad, sencillamente somos humanos, personas que con una marcada tendencia al servicio social estamos para investigar, analizar, jerarquizar y plasmar realidades que ayudan a la sociedad, o por lo menos para eso me formé. Me atrevería a decir que realmente lo que sucede es que en esa búsqueda  informativa siempre nos topamos con cosas que otros no quieren que se sepan porque distorsionan sus discursos. No somos unas enciclopedias ambulantes, ya lo decía el gran Gabo en su discurso de 1996 ante la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, en Los Ángeles : "La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo trabajo se encargaba de fomentarla". 

La objetividad es tan real como la verdad. El inicio de cualquier párrafo está marcado por nuestra formación, estructuramos la noticia desde donde nos palpan los dedos, desde donde decimos ¡esto es interesante! Aún así lo que escribimos lo revisan mil ojos antes de que circule en cualquier plataforma (tv, prensa y ahora soportes digitales). Y no es fácil, lo peor que ha podido ocurrirme en este mundo periodístico es que cuestionen lo que estoy escribiendo hasta el punto de decirme "esto no es correcto, no debe ir, esto no sirve", está es la traducción instantánea de un golpe bajo, las primeras veces fueron terribles, las demás aprendí a defender mi propio juicio y con temor acepte las consecuencias. 

                           
                                 Trabajo especial del medio venezolano Noticias24



Como periodistas cuando nos especializamos en alguna fuente, terminamos por odiar conocer tanto sobre el tema. Particularmente, me llena de ira ser consciente de que las cosas no se hacen de la forma correcta y por eso llevo siempre mis trucos bajo el lápiz y en cada palabra que pronuncio. Acceder a la fuente es otro gran obstáculo. Quién no haya pasado tres horas o más esperando al entrevistado, cruzando los dedos para que no te cancelen, quien no resista hasta lograr esas doradas declaraciones no ha vivido ni la mitad del lado menos amable del periodismo. 

Tus ideales, tu ética y tus aspiraciones están en tela de juicio todo el tiempo, siempre estás entre una disputa legal, editorial y humana. Cuando estás estudiando periodismo quieres cambiar el mundo, cuando sales a ejercer solo quieres que el mundo no te cambie a ti y tu fuerte es  conservar la idea de que debes ser cuidadoso porque las personas te leen y creen en ti. Todo cambia, llegas a manejar tantos temas al mismo tiempo que puedes hablar en una hora con doctores, ingenieros, profesores, arquitectos, estudiantes, políticos, contadores, economistas, turistas y extraer las mejores historias de las amas de casa, los taxistas , los obreros, carpinteros, madres solteras, esposas desesperadas, niños con enfermedades terminales. 

Hablas tanto que en ocasiones te mandan a callar. Cuando vas al cine tus amigos desean que nos les hables de secuencias, planos, efectos especiales, no le cuentes la vida de los directores o no les hagas reseñas de las críticas de expertos. Ya no quieres un Oscar, prefieres ganar un Premio Pulitzer un Premio Nobel, el Premio Nacional de Periodismo o el Premio Renny Ottolina. Y anhelas poder publicar tu primer libro en cualquier género. 

Pero con todo y más este es el mejor oficio del mundo. Porque tienes la oportunidad de conocer relatos que te cambian la vida por completo, héroes anónimos que te hacen sentir la esperanza renacer, las mil vertientes de un solo hecho, amplias tu mente diariamente, discutes con argumentos concretos, tu perspectiva se transforma y con ella tus decisiones. Para ser periodista debes sentir pasión por esto, no es un trabajo común, requiere de muchos sacrificios, muchas pruebas de resistencia, empatía y capacidad de querer quedarte cuando otros se van porque tu responsabilidad es narrar el hecho. Debes ser tolerante y flexible para aceptar los retos que te llevarán a ganar credibilidad. La honestidad es tu bandera porque "Los cínicos no sirven para este oficio" y no lo digo yo, ya lo ha escrito Ryszard Kapuscink. 

Tus mejores aplausos son !Gracias por escucharme! ¡Gracias por llegar! y hasta ¡Gracias por salvarme la vida! y aunque te parezca imposible, siempre tendrás lectores leales que esperarán con ansias a la publicación de tu próximo reportaje, nota de prensa, crónicas y existirá esa personas que te diga ¡yo no podría estar ahí! 

Así que la próxima vez que te acerques a tu amigo periodista pregúntale ¿qué lo mueve a ser comunicador social? y encontrarás una explicación fascinante más allá del cliché de "estar cerca de los actores famosos". 

Gracias a todos mis profesores, colegas, fuentes y quienes me han reconfortado en este inicio y sobretodo gracias a mi país Venezuela por darme la oportunidad de crecer entre sus historias, enseñarme el valor de ser fuerte frente a la adversidad y formarme en resistencia y dedicación ante la bruma de la inconsciencia y la necesidad desesperada de creer en la verdad. 


sábado, 14 de marzo de 2015

De una mujer para el mundo

Somos sinónimo de fertilidad, lucha, justicia, historia y divinidad. Ser mujer resulta todo un reto por esto de lidiar con las hormonas, las emociones, tu cuerpo, tu vida, tu entorno y toda una serie de elementos que conforman tu mapa de vida. No obstante, cada una de estas aristas aparece, desaparece o se fortalece conforme avanza tu edad. 

Podría citar ejemplos de mujeres que han hecho historia Juana de Arco, Catherine de Médici, Marie Curie, Clara Zetkin, La Madre Teresa de Calcuta e Incluso Manuela Sáenz. Sin embargo, estoy segura de que existen miles de féminas escribiendo historias anónimas y protagonizando dramas que se llevarían aplausos, risas y lágrimas. 

Mucho ha avanzado el mundo desde que se declaro el día internacional de la mujer, muchos también han sido los organismos y figuras públicas que han promovido iniciativas para el trato justo e igualitario en el mundo. Quizás como mujer pueda mostrarme agradecida, pero también me espanta la forma en que avanza la crueldad que nos acecha. Sé que en muchos casos el factor cultural e histórico hace que aterrice un poco pero existen otras tantas cosas que el mundo nos regala y dignamente no pueden calificarse dentro de lo aceptable. 

La cosificación resulta un ejemplo de ello, ese mecanismo de volvernos un objeto al que analizan, marginan e incluso critican de forma muy cruel. Este punto se ha nutrido descaradamente de la internet y si no quieren creerme pues tecleen en el buscador Mujer y las primeras 10 noticias estarán relacionadas con el sexo, ni siquiera con la conceptualización o los grandes acontecimientos que han llevado como protagonista el rostro de una dama,  

No voy a desatar un drama o una tormenta. Las mujeres de hoy en día tampoco nos parecemos en nada a las de hace 20 años atrás. Nos gusta sentirnos y vernos bien, porque forma parte de nuestra personalidad. Nos gusta conocer más e ignorar menos y eso en definitiva no debe ser carnada para nadie. Como todo mundo de probabilidades habrá féminas que en acciones no demuestren lo increíblemente grandiosas que podemos llegar a hacer. Pero ese es tema de otra entrada. 

No voy a enumerar una lista de las 100 cosas que debes hacer para mantenernos felices, hacernos fuertes o las palabras que deseamos escuchar. Es inútil porque cada mujer es un libro diferente, con páginas, capítulos y líneas únicas e irrepetibles. Pero si algo me gustaría poder gritarle al mundo es que dejen de juzgarnos como el sexo débil, el objeto de deseo que se manipula con emociones porque no somos eso, no somos así y no somos objeto. 

Somos seres racionales que trabajamos duro todos los días para dejar una huella en la humanidad porque cada acción a la que nos dedicamos va impregnada bondad y voluntad. Las mujeres somos el mejor ejemplo de inteligencia emocional, de canalizar objetivos hasta trascender. Las nociones básicas de igualdad, justicia, reconocimiento, dignidad y derechos no pueden seguir siendo parte de una lucha que no se concreta. Esas son barreras que ya han debido ser derribadas hace siglos pero la historia y los prejuicios las mantienen arriba. 

Me desagradaría completamente que mis hijas celebrarán un día de la mujer 20 años más tarde a esta entrada gritándole aún al mundo que quieren un trato respetuoso e igualitario. No necesitamos de la violencia para generar movimiento de cambio, con la inteligencia basta y sobra. El ejemplo comienza en ti y el cambio parte de una pieza pequeña del rompecabeza. Por favor mujer, imprime respeto en ti para que tú generación pueda disfrutarlo. 

La próxima vez que alguien deje de pie (en el transporte público) a una mujer embarazada o mayor intenta que un joven ceda el asiento, cuando alguien alce su voz invítale a que te escuche y no te calles, si alguien hace comentarios incómodos que atentan contra tu condición argumenta sin necesidad de gritar también, si alguien deja huellas emocionales hazte fuerte y enfrenta el problema, si sientes que invaden tu espacio personal no lo toleres. Se trata de un idioma de respeto y amor por ti. 

Por favor, no tengas miedo. Ser mujer es una bendición, hoy eres tú pero recuerda que tienes ascendencia que seguirá tus pasos, sé un ejemplo de gratitud y en esta época donde debemos apoyarnos por las causas justas permite que otras se acerquen a ayudarte. El mundo necesita de la amabilidad, la bondad y la justicia que solo una mujer puede inyectar ante la crueldad que nos ataca. 

Escribo por que nací para esto. Letras de JAFH