Buscar este blog

lunes, 12 de diciembre de 2016

El otoño de los 25


“Estás donde necesitas estar ... solo respira” 

Me gusta la comparación del ser humano con un árbol. Confío en que tenemos raíces buenas (valores) y malas (apegos) y con cada nuevo año nuestras hojas caen para que otras puedan crecer. Las estaciones del año nos afectan (lo externo) pero por dentro también nos transformamos con el pasar de los días.
Cada árbol es por fuera el reflejo de procesos internos a los cuales se ha enfrentado, los robles llegan a un estado de rigidez que irradia felicidad, equilibrio y estabilidad después de muchas temporadas y eso los hace seductores en aroma y piel. 
 
En el judaismo “el Árbol de la Vida” representa diez manifestaciones espirituales que conectan con Dios: 1) Kéter (La Corona. Providencia equilibrante), 2) Jojmá (La Sabiduría), 3) Biná (La Inteligencia siempre Activa), 4) Jesed (La Misericordia. Grandeza), 5) Gevurá (La Justicia. Fuerza), 6) Tiféret (La Belleza), 7) Netsaj (La Victoria de la Vida sobre la Muerte), 8) Hod (La Eternidad del Ser. Gloria), 9) Yesod (El Fundamento. La Generación o piedra angular de la Estabilidad) y 10) Maljut (El Reino. Principio de las Formas).
 
Ahora se preguntarán ¿Qué pasó con tantos árboles?, en realidad no es una clase de botánica ni de religión es sólo una metáfora que quiero compartir al llegar a mis 25 años, lejos de casa y germinando mis semillas con amor y dedicación en otra tierra. 
 
Durante 24 años mis raíces crecieron cerca de la personas que amo: mis padres, hermana, primas (os), amigos y todos quienés me permitieron crecer hasta la altura de hoy. Algunos, incluso, fueron testigos de momentos claves que hicieron caer mis hojas en su totalidad para que otras crecieran en su lugar. 
 
Hoy, atravieso lo que he denominado el otoño de los 25. Mi árbol tiene pocas hojas y estás han crecido alimentadas por altas dosis de fe, confianza y amor a la espera de la construcción paulatina de un nuevo hogar. El invierno ha sido largo y la primavera difícil para alguien que creció siempre en una misma temperatura y expuesta a elementos que hablaban su mismo lenguaje y tenían todos sus mismos elementos culturales. 
 
Está “muda de ropa” coincide con hace real mi constante apología de “los cambios son buenos y te hacen valiente” probablemente en un par de meses o años cuando vuelva al lugar de donde brotaron mis primeras raíces pueda alimentarme de todo lo que ahora me hace tanta falta (el abrazo de mi madre, la sonrisa de camila, el apretón de papá y las risas de mi hermana). 
 
Este año celebro mi cumpleaños a kilómetros de distancia, mudando hojas, con raíces intactas y un tronco que se adapta de forma continua a los agentes medio ambientales, viviendo lecciones que te hacen fuerte -al fin y al cabo si quiero ser un roble mi tronco no puede partirse tan fácilmente- y en eso estamos.
 
Gracias dios por está nueva aventura y en especial gracias a mis padres por darme todo lo que un buen árbol necesita para crecer en el mundo: amor, disciplinda, honestidad, fuerza, fé, convicción y voluntad. Debo decirles que parece que lo han hecho muy bien porque mi sombra arropa con amor a muchos que parece agradarles lo que sienten, lo que ven y lo que viven junto a mí. 
 
Gracias dios por tu obra misteriosa y entrega incondincional continuemos construyendo juntos este gran roble. 
 
 
 

sábado, 3 de septiembre de 2016

¿Qué peleamos los venezolanos?



Estamos en guerra contra el atraso contra la ignorancia y contra la flojera. Renny Ottolina

El 29 de agosto de 2016 me transformé en una estadística del populismo, decandencia e indiferencia de un gobierno que pretende transformarse en ícono vitalicio de la sordera obligada, la injusticia galopante y la migración inducida; pasé de ser 100% venezolana a una venezolana en Chile.

Antes de tomar el avión en la ciudad de las despedidas ya había leído sobre lo difícil que es el desapego emocional y la turbulencia de lo nuevo, pero nada se compara con vivirlo. Al aterrizar te sientes desorientado y tu cuerpo pasa factura de las 11 horas de vuelo (o más) -si es que para salir de casa no te tocó forzarte en un viaje de autobús de una semana-. 

Oportunidad, sueños y estabilidad, son algunas palabras que identifican a quienes tomamos la decisión más difícil del mundo, por razones obvias para venezolanos, pero poco conocidas para quienes solo saben de nosotros por noticias. 

Una chilena muy amable en el avión me preguntó ¿Qué es lo que ocurre en Venezuela? y no pude evitar esconder mi cara de asombro antes de preparar mi explicación "ocurre que no tenemos garantías de ningún tipo: acceso a alimentos, seguridad ciudadana, seguridad jurídica, amedrentan al que piensa diferente, no tenemos champú, jabón, revendedores se comen el sueldo de los profesionales. Nos han vendido una 'guerra económica' que resulta una verdadera burla para quiénes hemos estudiado la economía venezolana y conocemos que todo esto no es más que el resultado de un aparataje controlado para el bienestar de una élite y la asfixia de un libre mercado que ahora sufre las consecuencias de la estatización en su más ridícula versión del socialismo del siglo XXI". 

¿Cómo lo sé? pasé tres años de mi vida estudiando economía, cinco años pasaron para que me titulará comunicadora social y tengo 24 años viviendo en el mejor país del mundo VENEZUELA. Pasé cuatro años trabajando en instituciones públicas (viví la corrupción y el amedrentamiento galopante), nadie me dijo " a ellos los obligan a marchar" a mí me llevaron, no me contaron que las personas amanecían en la cola "mi papá hace cola desde las 2 am cuando le toca", no me dijeron roban mucho de noche "huí de la delincuencia mientras salía del trabajo o la universidad", el amigo de un amigo no se quedó sin comida "yo abrí mi alacena y no tenía nada que comer". 

Durante mis últimos 4 meses como periodista en la República Bolivariana de Venezuela mis ojos recorriendo zonas populares donde niños comen una sola vez al día y padres toman agua para amortiguar el hambre. Bachaqueros revendían una paca de azúcar en 150 mil bolívares, harina de maíz en 50 mil, pañales desde 30 mil, leche infantil desde 15 mil, arroz desde 25 mil, pasta desde 25 mil y así consecutivamente en un país marginado por las divisas, sediento de dólares para importaciones, quemado por la mala gestión, destruido por las expropiaciones, bloqueado por la gran deuda a proveedores, asfixiado por un presupuesto incoherente donde la hija de un difunto tiene 
una fortuna valorada en miles de millones de dólares. 

En un momento del camino la señora me respondió "ustedes transitan por lo mismo que nosotros cuando Allende estaba en el poder", algunos extranjeros que Fidel Castro es nuestro presidente y yo muero de la rabia. Mientras respondo con certeza el cólera que padecí al conocer al asesor económico de Nicolás Maduro Moros, ese que si googleas sale en vídeos de risa pero en realidad se formó dentro de la guerrilla cubana hace unas cuantas lunas atrás, pero eso es harina de otro costal. 

El pasado 1ero de septiembre mi país se desbordo entre pitos, matracas y cacerolas vacías solicitando un proceso constitucional llamado "referendo" que hace unos cuantos años se organizó en 15 días para el fallecido Hugo Chávez y hoy al ser solicitado tiene 3 meses en "veremos". Bajo un sol radiante, de un lado leían un manifiesto a la paz y del otro levantaban la inmunidad parlamentaria a todos los funcionarios públicos del país "una figura creada mediante constituyente del 99´-imagino que el presidente también se desprenderá de su investidura para ser investigado- ". 

¿Qué peleamos los venezolanos? tendría que hablar de las miles de encuestas que llueven a diario, seria incapaz de igualar mis necesidades a las del resto de los compatriotas, pero si algo es símbolo de nuestra lucha es recuperar parte de la tranquilidad y equilibrio. Acceso a todo lo necesario para vivir y no sobrevivir y regresar a casa llenos de vida y ganas de continuar. 

Si algún extranjero pudiese leer estoy segura que se identificaría porque muchos países del sur pasaron por esto en algún momento. Si algún venezolano lo lee se identificará con nostalgia y rabia. Y yo que lo escribo solo puedo decir "te amo Venezuela y te extraño un mundo y parte de otro". 

Seguiremos informando...