Letras de JAFH
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sábado, 11 de febrero de 2017
Yo soy el 25.648.546-K
Cuando naces tus padres buscan un nombre excepcional para ti, conjugan las letras que darán vida al ser lleno de amor y luz. Al crecer, representas para la sociedad un individuo productivo que debe cumplir con ciertos deberes para acceder a otros beneficios (es el deber ser) y de ser feto,bebé, adolescente y adulto te transformas en ciudadano. Ciudadano del mundo (si decides emigrar o viajar) o ciudadano de tu país de origen (cuando las circunstancias te permiten echar raíces).
Ser ciudadano es cumplir con la trascendental tarea de convivir con tu ambiente externo. Sobre ti, pesa la carga de ser educado aunque otros no cultiven los buenos modales. En este rol, tienes una tarjeta o papel que te identifica para tener acceso a bienes sociales, a este se le llama cédula de identidad y entre tus manos implica una conquista trascendental cuando eres inmigrante.
Yo soy el 25.648.546- K y no porque se trate de un código nazzi de identidad, sino, porque es mi cédula de identidad en la ajetreada vida que ahora llevo en Santiago de Chile.
El 20.638.953 que portaba como ciudadana venezolana ha quedado en el limbo acompañado de un montón de rumores que se hacen pasar por noticias donde dictan que "no podré entrar a mi país si tengo pasaporte extranjero, perderé mi ID si adquiero otra nacionalidad, si tengo más de tres meses afuera soy una conspiradora y traidora a la patria ( con lo mucho que me cuesta dejar a mi país en alto)".
Tengo una memoria privilegiada que me permite oler y sentir cuando revivo momentos que marcaron mi vida; entre ellos con gran nostalgia recuerdo mi primera cédula fue un "oh por dios ya crecí y podré votar" permítanme expresar que en esta oportunidad mi primer pensamiento fue "Por fin soy gente en este lado del mundo" mientras unas lágrimas corrían por mis mejillas. Las leyes migratorias establecen una serie de parámetros (responsabilidades) que debo cumplir al obtener mi carnet y entre ellas está demostrar mi buena fe, adaptabilidad y rentabilidad al país.
Mi R.U.N tiene una fecha máxima de duración de un año y me permite optar a una visa definitiva con duración de cinco años de "tranquilidad". El producto es innovador, una tarjeta de avanzada con códigos de lectura para bancos, farmacias, puntos de pago etc... Algo que alguna vez dijeron existiría en mi país.
Las responsabilidades crecen como ciudadana del mundo y yo voy por más. En este viaje de altas y bajas aprendemos de tolerancia, flexibilidad, agradecimiento, convivencia y diligencia sobre nosotros mismos. Desarrollamos el Sí sin miedo y el NO sin culpa mientras nos acercamos hasta donde deseamos sin saber si nos aguarda mucho más.
A todos quienes están en otras latitudes ánimos y a los que aún están en Venezuela diganle que la extraño como nunca había extrañado a alguien con amor y nostalgia.
Hasta una próxima entrada.
lunes, 12 de diciembre de 2016
El otoño de los 25
“Estás donde necesitas estar ... solo respira”
Me gusta la comparación del ser humano con un árbol. Confío en que tenemos raíces buenas (valores) y malas (apegos) y con cada nuevo año nuestras hojas caen para que otras puedan crecer. Las estaciones del año nos afectan (lo externo) pero por dentro también nos transformamos con el pasar de los días.
Cada árbol es por fuera el reflejo de procesos internos a los cuales se ha enfrentado, los robles llegan a un estado de rigidez que irradia felicidad, equilibrio y estabilidad después de muchas temporadas y eso los hace seductores en aroma y piel.
En el judaismo “el Árbol de la Vida” representa diez manifestaciones espirituales que conectan con Dios: 1) Kéter (La Corona. Providencia equilibrante), 2) Jojmá (La Sabiduría), 3) Biná (La Inteligencia siempre Activa), 4) Jesed (La Misericordia. Grandeza), 5) Gevurá (La Justicia. Fuerza), 6) Tiféret (La Belleza), 7) Netsaj (La Victoria de la Vida sobre la Muerte), 8) Hod (La Eternidad del Ser. Gloria), 9) Yesod (El Fundamento. La Generación o piedra angular de la Estabilidad) y 10) Maljut (El Reino. Principio de las Formas).
Ahora se preguntarán ¿Qué pasó con tantos árboles?, en realidad no es una clase de botánica ni de religión es sólo una metáfora que quiero compartir al llegar a mis 25 años, lejos de casa y germinando mis semillas con amor y dedicación en otra tierra.
Durante 24 años mis raíces crecieron cerca de la personas que amo: mis padres, hermana, primas (os), amigos y todos quienés me permitieron crecer hasta la altura de hoy. Algunos, incluso, fueron testigos de momentos claves que hicieron caer mis hojas en su totalidad para que otras crecieran en su lugar.
Hoy, atravieso lo que he denominado el otoño de los 25. Mi árbol tiene pocas hojas y estás han crecido alimentadas por altas dosis de fe, confianza y amor a la espera de la construcción paulatina de un nuevo hogar. El invierno ha sido largo y la primavera difícil para alguien que creció siempre en una misma temperatura y expuesta a elementos que hablaban su mismo lenguaje y tenían todos sus mismos elementos culturales.
Está “muda de ropa” coincide con hace real mi constante apología de “los cambios son buenos y te hacen valiente” probablemente en un par de meses o años cuando vuelva al lugar de donde brotaron mis primeras raíces pueda alimentarme de todo lo que ahora me hace tanta falta (el abrazo de mi madre, la sonrisa de camila, el apretón de papá y las risas de mi hermana).
Este año celebro mi cumpleaños a kilómetros de distancia, mudando hojas, con raíces intactas y un tronco que se adapta de forma continua a los agentes medio ambientales, viviendo lecciones que te hacen fuerte -al fin y al cabo si quiero ser un roble mi tronco no puede partirse tan fácilmente- y en eso estamos.
Gracias dios por está nueva aventura y en especial gracias a mis padres por darme todo lo que un buen árbol necesita para crecer en el mundo: amor, disciplinda, honestidad, fuerza, fé, convicción y voluntad. Debo decirles que parece que lo han hecho muy bien porque mi sombra arropa con amor a muchos que parece agradarles lo que sienten, lo que ven y lo que viven junto a mí.
Gracias dios por tu obra misteriosa y entrega incondincional continuemos construyendo juntos este gran roble.
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sábado, 3 de septiembre de 2016
¿Qué peleamos los venezolanos?
Estamos en guerra contra el atraso contra la ignorancia y contra la flojera. Renny Ottolina
Antes de tomar el avión en la ciudad de las despedidas ya había leído sobre lo difícil que es el desapego emocional y la turbulencia de lo nuevo, pero nada se compara con vivirlo. Al aterrizar te sientes desorientado y tu cuerpo pasa factura de las 11 horas de vuelo (o más) -si es que para salir de casa no te tocó forzarte en un viaje de autobús de una semana-.
Oportunidad, sueños y estabilidad, son algunas palabras que identifican a quienes tomamos la decisión más difícil del mundo, por razones obvias para venezolanos, pero poco conocidas para quienes solo saben de nosotros por noticias.
Una chilena muy amable en el avión me preguntó ¿Qué es lo que ocurre en Venezuela? y no pude evitar esconder mi cara de asombro antes de preparar mi explicación "ocurre que no tenemos garantías de ningún tipo: acceso a alimentos, seguridad ciudadana, seguridad jurídica, amedrentan al que piensa diferente, no tenemos champú, jabón, revendedores se comen el sueldo de los profesionales. Nos han vendido una 'guerra económica' que resulta una verdadera burla para quiénes hemos estudiado la economía venezolana y conocemos que todo esto no es más que el resultado de un aparataje controlado para el bienestar de una élite y la asfixia de un libre mercado que ahora sufre las consecuencias de la estatización en su más ridícula versión del socialismo del siglo XXI".
¿Cómo lo sé? pasé tres años de mi vida estudiando economía, cinco años pasaron para que me titulará comunicadora social y tengo 24 años viviendo en el mejor país del mundo VENEZUELA. Pasé cuatro años trabajando en instituciones públicas (viví la corrupción y el amedrentamiento galopante), nadie me dijo " a ellos los obligan a marchar" a mí me llevaron, no me contaron que las personas amanecían en la cola "mi papá hace cola desde las 2 am cuando le toca", no me dijeron roban mucho de noche "huí de la delincuencia mientras salía del trabajo o la universidad", el amigo de un amigo no se quedó sin comida "yo abrí mi alacena y no tenía nada que comer".
Durante mis últimos 4 meses como periodista en la República Bolivariana de Venezuela mis ojos recorriendo zonas populares donde niños comen una sola vez al día y padres toman agua para amortiguar el hambre. Bachaqueros revendían una paca de azúcar en 150 mil bolívares, harina de maíz en 50 mil, pañales desde 30 mil, leche infantil desde 15 mil, arroz desde 25 mil, pasta desde 25 mil y así consecutivamente en un país marginado por las divisas, sediento de dólares para importaciones, quemado por la mala gestión, destruido por las expropiaciones, bloqueado por la gran deuda a proveedores, asfixiado por un presupuesto incoherente donde la hija de un difunto tiene
una fortuna valorada en miles de millones de dólares.
En un momento del camino la señora me respondió "ustedes transitan por lo mismo que nosotros cuando Allende estaba en el poder", algunos extranjeros que Fidel Castro es nuestro presidente y yo muero de la rabia. Mientras respondo con certeza el cólera que padecí al conocer al asesor económico de Nicolás Maduro Moros, ese que si googleas sale en vídeos de risa pero en realidad se formó dentro de la guerrilla cubana hace unas cuantas lunas atrás, pero eso es harina de otro costal.
El pasado 1ero de septiembre mi país se desbordo entre pitos, matracas y cacerolas vacías solicitando un proceso constitucional llamado "referendo" que hace unos cuantos años se organizó en 15 días para el fallecido Hugo Chávez y hoy al ser solicitado tiene 3 meses en "veremos". Bajo un sol radiante, de un lado leían un manifiesto a la paz y del otro levantaban la inmunidad parlamentaria a todos los funcionarios públicos del país "una figura creada mediante constituyente del 99´-imagino que el presidente también se desprenderá de su investidura para ser investigado- ".
¿Qué peleamos los venezolanos? tendría que hablar de las miles de encuestas que llueven a diario, seria incapaz de igualar mis necesidades a las del resto de los compatriotas, pero si algo es símbolo de nuestra lucha es recuperar parte de la tranquilidad y equilibrio. Acceso a todo lo necesario para vivir y no sobrevivir y regresar a casa llenos de vida y ganas de continuar.
Si algún extranjero pudiese leer estoy segura que se identificaría porque muchos países del sur pasaron por esto en algún momento. Si algún venezolano lo lee se identificará con nostalgia y rabia. Y yo que lo escribo solo puedo decir "te amo Venezuela y te extraño un mundo y parte de otro".
Seguiremos informando...
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viernes, 11 de septiembre de 2015
Unas letras para mi hermosa Venezziola
Mi pequeña Venecia
Hace
mucho tiempo que no te veía a los ojos, y hoy cuando busqué
sostener tu cara solo encontré unas ventanas empañadas de
desilusión, dolor y angustia, intento sostener tu brazo pero huyes
de mí y reconozco en ese momento que te he fallado por no tener el
coraje de darte de voz cuando te silencian de forma tan cruel. Aún
así, me acerco más y detallo con horror esos hematomas que tienes
por todas partes lo que hace que me congele más de lo normal.
No
hay justificación, haz tenido una larga relación tormentosa cuyo
resultado es el terrible divorcio de tus hijos. ¡Por favor no
llores!, no puedo prometerte que todo estará bien, pero si puedo
decirte que aquí estoy y como yo otros que aguardamos con fe y
disciplina el despliegue de tus hermosas alas. Yo también tengo
miedo y no he parado de llorar por ti.
Voy
a confesarte que lo que más me duele es tener que vivirte con aroma
a pasado cuando se supone que el presente construye el futuro, cada
vez que recuerdo tus hermosas calles, el calor de tu gente, la
responsabilidad, educación (...) y esas cosas que hoy solo dan
nostalgia. Mis lágrimas de dolor brotan sin control cuando pienso en
quienes partieron con tristeza buscando algo mejor e incluso a
quienes han muerto esperando algo mejor.
No siempre fue así y soy muy joven para asegurar que antes fue mejor, pero la realidad me aplasta, la violencia, el odio, la apatía, la locura, el egoísmo me hacen sentir que en definitiva no vivimos nuestro mejor momento juntas. Sé que tenemos nuestras diferencias y eso no es malo, alimenta nuestras verdades y expande nuestro mundo tu corazón es muy grande y por ello se me hace imposible dejar de amarte de forma incondicional como lo hago, aunque a veces es materia suicida hacerlo.
Mis
antepasados libraron batallas que hoy parecen tan reales y cercanas
que a veces siento que vivo en el pasado, muy poco en el presente y
no veo nada del futuro. Tu inmenso mar donde transcurrió gran parte
de mi niñez, las montañas que hacen tu espalda me ayudan a escalar
hasta tocar el cielo, la sabana inmensa que te adorna me hace
recordar lo salvaje y atrevida que eres y está selva de cemento
donde he escrito lo mejor de mi vida, no logro entender ¿qué
hacemos mal?
No
quiero perderte jamás, me haz visto crecer y yo te he visto
retroceder hasta la intransigencia. Ante esto quiero decirte que en
momentos de crisis nacen las mejores oportunidades y yo voy a poner
mi granito de arena para que nazcan nuevas oportunidades de tu
vientre.
Quiero
ver la puerta de embarque llena de todas esas sonrisas que vi
desaparecer en vuelos, quiero que paren estas despedidas imprevistas,
planeadas, y esas diásporas internacionales que nacen con lo mejor
de tus hijos lejos de casa. Perdóname, por no ser suficiente
para ti y no ser agradecida, el compromiso que asumo es mantenerme
cerca de tu pecho y resguardar tu espalda hasta curar tus profundas
heridas.
Mi hermosa Venezuela estoy contigo y juntas vamos a transformarnos al salir de está larga tormenta... Todo se puede y tú me lo haz demostrado desde el día que aprendí a caminar, sonreír, luchar y escribir; me niego a renunciar a ti y al rayito de esperanza que me acompaña en cada copla llanera que escuchó donde menos lo imagino, en cada abrazo que recibo de mi familia nacida y criada en tierra de gracia y en cada paisaje que descubro al recorrer tu cuerpo... Te amo y no pienso renunciar a ti.
A esta hija que
viste nacer JAFH
sábado, 28 de marzo de 2015
El mejor oficio del mundo
Mi nombre es Jiuangrid Figueroa y ejerzo el mejor oficio del mundo desde hace tres maravillosos años, afortunadamente, conozco de muchos colegas que llevan años en esto y siempre tienen un consejo debajo del teclado para mí. De este lado del mundo, las letras son vida, las historias son alimento, las fotografías son sueños y los libros son cápsulas de realidad de los cuales no cualquiera puede escapar.
De este lado del mundo resulta fascinante sentirte identificado con el nacionalismo y profesionalismo de Renny Ottolina , quitarme el sombrero frente a Nellie Bly, aplaudir las sabias palabras de Gabriel García Marquéz , visualizar con nostalgia las letras de Arturo Uslar Pietri, aplaudir la obra de Ryszard Kapuscinki y darle infinitas gracias a Johannes Gutenberg por el invento que más tardes nos permitió acceder a una profesión. De este lado del mundo hemos cambiado máquinas de escribir por teclados y pantallas táctiles, fuentes anónimas por declaraciones mediáticas y pasamos de ir y venir a una redacción a editar desde nuestro celulares la noticia del día. Mi nombre es Jiuangrid Figueroa y yo soy Periodista.
Soy una pichona dentro de la profesión más antigua del mundo, una de las más demandadas y una de las más difíciles de ejercer en tiempo de silencio y globalización, donde todos quieren hablar sin leerse ni escucharse primero. Yo estoy creciendo en un momento de metamorfosis donde nosotros los comunicadores lidiamos con el hecho, la historia, la aprobación, la publicación, las mentiras y las verdades, las marcadas tendencias de líneas editoriales y la constante guerra en contra de la propagación de rumores con la era digital (mucho de lo viejo para lo nuevo).
Muchas de las personas que conozco se sorprenden y yo me sorprendo de ellas, porque tienen un marcado estereotipo de lo que "debe" ser un periodista. Algunas de esos paradigmas son:
1. Somos enemigos de todos los gobiernos de turno (generamos las agendas negras).
2. Conocemos todo, nada se nos escapa de las manos.
3. La malquerida objetividad (que dolor de cabeza).
4. Dominamos los secretos del mundo ( ¿De verdad?).
Con honestidad, sencillamente somos humanos, personas que con una marcada tendencia al servicio social estamos para investigar, analizar, jerarquizar y plasmar realidades que ayudan a la sociedad, o por lo menos para eso me formé. Me atrevería a decir que realmente lo que sucede es que en esa búsqueda informativa siempre nos topamos con cosas que otros no quieren que se sepan porque distorsionan sus discursos. No somos unas enciclopedias ambulantes, ya lo decía el gran Gabo en su discurso de 1996 ante la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, en Los Ángeles : "La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo trabajo se encargaba de fomentarla".
La objetividad es tan real como la verdad. El inicio de cualquier párrafo está marcado por nuestra formación, estructuramos la noticia desde donde nos palpan los dedos, desde donde decimos ¡esto es interesante! Aún así lo que escribimos lo revisan mil ojos antes de que circule en cualquier plataforma (tv, prensa y ahora soportes digitales). Y no es fácil, lo peor que ha podido ocurrirme en este mundo periodístico es que cuestionen lo que estoy escribiendo hasta el punto de decirme "esto no es correcto, no debe ir, esto no sirve", está es la traducción instantánea de un golpe bajo, las primeras veces fueron terribles, las demás aprendí a defender mi propio juicio y con temor acepte las consecuencias.
Como periodistas cuando nos especializamos en alguna fuente, terminamos por odiar conocer tanto sobre el tema. Particularmente, me llena de ira ser consciente de que las cosas no se hacen de la forma correcta y por eso llevo siempre mis trucos bajo el lápiz y en cada palabra que pronuncio. Acceder a la fuente es otro gran obstáculo. Quién no haya pasado tres horas o más esperando al entrevistado, cruzando los dedos para que no te cancelen, quien no resista hasta lograr esas doradas declaraciones no ha vivido ni la mitad del lado menos amable del periodismo.
Tus ideales, tu ética y tus aspiraciones están en tela de juicio todo el tiempo, siempre estás entre una disputa legal, editorial y humana. Cuando estás estudiando periodismo quieres cambiar el mundo, cuando sales a ejercer solo quieres que el mundo no te cambie a ti y tu fuerte es conservar la idea de que debes ser cuidadoso porque las personas te leen y creen en ti. Todo cambia, llegas a manejar tantos temas al mismo tiempo que puedes hablar en una hora con doctores, ingenieros, profesores, arquitectos, estudiantes, políticos, contadores, economistas, turistas y extraer las mejores historias de las amas de casa, los taxistas , los obreros, carpinteros, madres solteras, esposas desesperadas, niños con enfermedades terminales.
Hablas tanto que en ocasiones te mandan a callar. Cuando vas al cine tus amigos desean que nos les hables de secuencias, planos, efectos especiales, no le cuentes la vida de los directores o no les hagas reseñas de las críticas de expertos. Ya no quieres un Oscar, prefieres ganar un Premio Pulitzer un Premio Nobel, el Premio Nacional de Periodismo o el Premio Renny Ottolina. Y anhelas poder publicar tu primer libro en cualquier género.
Pero con todo y más este es el mejor oficio del mundo. Porque tienes la oportunidad de conocer relatos que te cambian la vida por completo, héroes anónimos que te hacen sentir la esperanza renacer, las mil vertientes de un solo hecho, amplias tu mente diariamente, discutes con argumentos concretos, tu perspectiva se transforma y con ella tus decisiones. Para ser periodista debes sentir pasión por esto, no es un trabajo común, requiere de muchos sacrificios, muchas pruebas de resistencia, empatía y capacidad de querer quedarte cuando otros se van porque tu responsabilidad es narrar el hecho. Debes ser tolerante y flexible para aceptar los retos que te llevarán a ganar credibilidad. La honestidad es tu bandera porque "Los cínicos no sirven para este oficio" y no lo digo yo, ya lo ha escrito Ryszard Kapuscink.
Tus mejores aplausos son !Gracias por escucharme! ¡Gracias por llegar! y hasta ¡Gracias por salvarme la vida! y aunque te parezca imposible, siempre tendrás lectores leales que esperarán con ansias a la publicación de tu próximo reportaje, nota de prensa, crónicas y existirá esa personas que te diga ¡yo no podría estar ahí!
Así que la próxima vez que te acerques a tu amigo periodista pregúntale ¿qué lo mueve a ser comunicador social? y encontrarás una explicación fascinante más allá del cliché de "estar cerca de los actores famosos".
Gracias a todos mis profesores, colegas, fuentes y quienes me han reconfortado en este inicio y sobretodo gracias a mi país Venezuela por darme la oportunidad de crecer entre sus historias, enseñarme el valor de ser fuerte frente a la adversidad y formarme en resistencia y dedicación ante la bruma de la inconsciencia y la necesidad desesperada de creer en la verdad.
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sábado, 14 de marzo de 2015
De una mujer para el mundo
Somos sinónimo de fertilidad, lucha, justicia, historia y divinidad. Ser mujer resulta todo un reto por esto de lidiar con las hormonas, las emociones, tu cuerpo, tu vida, tu entorno y toda una serie de elementos que conforman tu mapa de vida. No obstante, cada una de estas aristas aparece, desaparece o se fortalece conforme avanza tu edad.
Podría citar ejemplos de mujeres que han hecho historia Juana de Arco, Catherine de Médici, Marie Curie, Clara Zetkin, La Madre Teresa de Calcuta e Incluso Manuela Sáenz. Sin embargo, estoy segura de que existen miles de féminas escribiendo historias anónimas y protagonizando dramas que se llevarían aplausos, risas y lágrimas.
Podría citar ejemplos de mujeres que han hecho historia Juana de Arco, Catherine de Médici, Marie Curie, Clara Zetkin, La Madre Teresa de Calcuta e Incluso Manuela Sáenz. Sin embargo, estoy segura de que existen miles de féminas escribiendo historias anónimas y protagonizando dramas que se llevarían aplausos, risas y lágrimas.
Mucho ha avanzado el mundo desde que se declaro el día internacional de la mujer, muchos también han sido los organismos y figuras públicas que han promovido iniciativas para el trato justo e igualitario en el mundo. Quizás como mujer pueda mostrarme agradecida, pero también me espanta la forma en que avanza la crueldad que nos acecha. Sé que en muchos casos el factor cultural e histórico hace que aterrice un poco pero existen otras tantas cosas que el mundo nos regala y dignamente no pueden calificarse dentro de lo aceptable.
La cosificación resulta un ejemplo de ello, ese mecanismo de volvernos un objeto al que analizan, marginan e incluso critican de forma muy cruel. Este punto se ha nutrido descaradamente de la internet y si no quieren creerme pues tecleen en el buscador Mujer y las primeras 10 noticias estarán relacionadas con el sexo, ni siquiera con la conceptualización o los grandes acontecimientos que han llevado como protagonista el rostro de una dama,
No voy a desatar un drama o una tormenta. Las mujeres de hoy en día tampoco nos parecemos en nada a las de hace 20 años atrás. Nos gusta sentirnos y vernos bien, porque forma parte de nuestra personalidad. Nos gusta conocer más e ignorar menos y eso en definitiva no debe ser carnada para nadie. Como todo mundo de probabilidades habrá féminas que en acciones no demuestren lo increíblemente grandiosas que podemos llegar a hacer. Pero ese es tema de otra entrada.
No voy a enumerar una lista de las 100 cosas que debes hacer para mantenernos felices, hacernos fuertes o las palabras que deseamos escuchar. Es inútil porque cada mujer es un libro diferente, con páginas, capítulos y líneas únicas e irrepetibles. Pero si algo me gustaría poder gritarle al mundo es que dejen de juzgarnos como el sexo débil, el objeto de deseo que se manipula con emociones porque no somos eso, no somos así y no somos objeto.
Somos seres racionales que trabajamos duro todos los días para dejar una huella en la humanidad porque cada acción a la que nos dedicamos va impregnada bondad y voluntad. Las mujeres somos el mejor ejemplo de inteligencia emocional, de canalizar objetivos hasta trascender. Las nociones básicas de igualdad, justicia, reconocimiento, dignidad y derechos no pueden seguir siendo parte de una lucha que no se concreta. Esas son barreras que ya han debido ser derribadas hace siglos pero la historia y los prejuicios las mantienen arriba.
Me desagradaría completamente que mis hijas celebrarán un día de la mujer 20 años más tarde a esta entrada gritándole aún al mundo que quieren un trato respetuoso e igualitario. No necesitamos de la violencia para generar movimiento de cambio, con la inteligencia basta y sobra. El ejemplo comienza en ti y el cambio parte de una pieza pequeña del rompecabeza. Por favor mujer, imprime respeto en ti para que tú generación pueda disfrutarlo.
La próxima vez que alguien deje de pie (en el transporte público) a una mujer embarazada o mayor intenta que un joven ceda el asiento, cuando alguien alce su voz invítale a que te escuche y no te calles, si alguien hace comentarios incómodos que atentan contra tu condición argumenta sin necesidad de gritar también, si alguien deja huellas emocionales hazte fuerte y enfrenta el problema, si sientes que invaden tu espacio personal no lo toleres. Se trata de un idioma de respeto y amor por ti.
Por favor, no tengas miedo. Ser mujer es una bendición, hoy eres tú pero recuerda que tienes ascendencia que seguirá tus pasos, sé un ejemplo de gratitud y en esta época donde debemos apoyarnos por las causas justas permite que otras se acerquen a ayudarte. El mundo necesita de la amabilidad, la bondad y la justicia que solo una mujer puede inyectar ante la crueldad que nos ataca.
Escribo por que nací para esto. Letras de JAFH
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